Este jueves hay convocada sesión en el Senado y la oposición busca meter el tema del jefe de Gabinete. En Diputados, el debate está previsto para el martes 23. También con final incierto.
Ahora el PRO, principal aliado del Gobierno, no descarta habilitar el debate por la interpelación de Adorni
Este jueves hay convocada sesión en el Senado y la oposición busca meter el tema del jefe de Gabinete. En Diputados, el debate está previsto para el martes 23. También con final incierto.
El nuevo capítulo de escándalos en torno a Manuel Adorni, a partir de la presentación de su declaración jurada y sus extravagantes argumentaciones en LN+, reactivó en el Congreso las iniciativas para interpelar al jefe de Gabinete y eventualmente removerlo de su cargo, con diferencias entre los espacios opositores. El PRO y el radicalismo, aliados del Gobierno, en este caso toman distancia con reclamos para que Javier Milei deje de respaldar al funcionario aunque el peronismo desconfía y mete presión para que efectivamente habiliten el tratamiento de los proyectos.
En Diputados los bloques de Unión por la Patria, Provincias Unidas, la izquierda, la Coalición Cívica y legisladores sueltos pidieron una sesión especial para el martes 23. La convocatoria incluye seis expedientes que promueven desde solicitudes de informes hasta la interpelación y moción de censura, el mecanismo previsto en la Constitución para destituirlo.
El primer desafío para los opositores será llegar al quórum de 129 presencias. En caso de conseguirlo, como los proyectos no tienen dictamen, deberían reunir los dos tercios de los votos para poder debatirlos ese día en el recinto. Como descuentan que no alcanzarán ese número, les quedaría avanzar con el emplazamiento a las comisiones –presididas por el oficialismo- para obligarlas a tratarlos en ese ámbito y luego, en caso de conseguir dictamen, volver a pedir una sesión.
Ese laberinto legislativo con obstáculos, que abre márgenes de maniobra para el oficialismo, con final incierto y como mínimo varias semanas en caso de concretarse, en rigor no le viene mal al peronismo en la mirada puertas adentro de sus dirigentes. “Que se quede el mayor tiempo posible”, chicanean en privado referentes de Unión por la Patria, por el desgaste que le ocasiona al Gobierno y los ruidos con los aliados, al punto de complicar la agenda parlamentaria del oficialismo.
El bloque presidido por Germán Martínez no se había plegado hace un mes a un pedido de sesión del resto de la oposición para interpelar al jefe de Gabinete, y luego lo hizo a condición de sumar otros temas. “Adorni es un mentiroso, un chanta, un chorro, pero para nosotros el problema es estructural”, ratificaron este domingo desde el peronismo, también con el propósito de no quedar como que intentan desestabilizar al Gobierno, para no darle un motivo de victimización.
El peronismo, a su vez, busca aprovechar la saga vinculada a las dificultades de Adorni para explicar su crecimiento patrimonial, los viajes y los gastos incompatibles con sus ingresos para exponer a los aliados del oficialismo. “Esperamos que Adorni venga a dar explicaciones al Congreso y que aquéllos que por redes o en los medios se indignan que el 23 estén en la sesión para habilitar el tratamiento de los expedientes. Hay que terminar con la doble vara”, aseguró la diputada Cecilia Moreau, vicepresidenta de la Cámara.
La presión estará concentrada en el PRO, el radicalismo y los legisladores de espacios provinciales alineados con los gobernadores, como los catamarqueños, tucumanos y salteños que responden a Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz. Diputados cordobeses firmaron el pedido de sesión especial para el 23. También radicales jujeños.
“No está el número para los dos tercios, lo que va a quedar es el emplazamiento a las comisiones. Y es muy factible que lo votemos”, estimó un referente del PRO. Antes la clave pasará por el quórum: si 129 diputados no se sientan en sus bancas, no habrá sesión ni votaciones. “Lo vamos a definir en la semana con los radicales”, completaron desde el bloque amarillo.
El PRO, como partido, había salido fuerte a despegarse del Gobierno en el caso del jefe de Gabinete. “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, apuntó en redes sociales, con el aval de Mauricio Macri. “Vamos a ver qué hacen ahora los guardianes de la república. Los queremos ver”, levantaron la presión desde el peronismo.
En el Senado, habrá reunión de labor parlamentaria –entre jefes de bloque- este miércoles por la tarde a partir del objetivo del oficialismo de sesionar al día siguiente para tratar el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, pliegos y tratados. El peronismo procurará incorporar de algún modo las desventajas de Adorni, aunque con el mismo escollo que en Diputados: por la falta de dictamen, necesitará dos tercios de los votos para avanzar con la interpelación o la eventual moción de censura.
“Mínimo vamos a ir por el emplazamiento a las comisiones”, adelantó una espada parlamentaria de Unión por la Patria, entre el asombro por la decisión de Bullrich de abrir el recinto: “Lo hace para que les llenemos la cara de dedos y tirar más nafta al fuego”.
En algo coinciden en el peronismo y el PRO: por lo que demorará el trámite legislativo para remover al jefe de Gabinete, asoma como más probable que antes de concrete su salida y nunca se llegue a votar en las dos Cámaras. “Aunque con este Gobierno nunca se sabe”, también abren el mismo interrogante desde los dos espacios.
Fuente: Clarin