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Domingo, 28 junio 2026
Arde la interna del peronismo: la pelea por el "capital político" de Cristina y el "protocolo" de Kicillof para esquivar a Máximo

Arde la interna del peronismo: la pelea por el "capital político" de Cristina y el "protocolo" de Kicillof para esquivar a Máximo

El aniversario de la prisión de la ex presidenta expuso todavía más las disputas en el principal espacio opositor. Pases de factura, condiciones para un eventual acuerdo y dilemas para la unidad ante una relación rota.

El aniversario de la prisión de la ex presidenta expuso todavía más las disputas en el principal espacio opositor. Pases de factura, condiciones para un eventual acuerdo y dilemas para la unidad ante una relación rota.

El aniversario de la confirmación de la condena y el inicio de la prisión domiciliaria de Cristina Kirchner expuso todavía más la confrontación interna en el peronismo, al punto de dejar en segundo plano las críticas al Gobierno de Javier Milei y aún menos visible una estrategia o esbozos de propuestas para el próximo año electoral. La tensión volvió a escalar con el discurso de Máximo Kirchner en Parque Lezama, dedicado en buena medida a Axel Kicillof, que busca moderar las réplicas para intentar evitar que el conflicto siga escalando, aunque las pujas se reproducen como pasó el jueves en la Legislatura bonaerense.

En el acto de hace una semana, el jefe de La Cámpora reprochó a Kicillof –sin nombrarlo- por no visitar a la ex presidenta desde octubre e insistió con postular a su madre en lugar de “candidatos por default”, en otra estocada para el mandatario provincial, que había evaluado participar y finalmente desistió, en parte por la controversia en la previa a partir del exabrupto de Berenice Iañez -la legisladora porteña que responde a Andrés Larroque- contra Cristina Kirchner y también al enterarse de que Máximo sería el único orador.

Con el propósito de morigerar la disputa, Kicillof dispuso un “protocolo de respuesta” con un concepto que expresaron Carlos Bianco y otros funcionarios. “Lo que pasó en Parque Lezama abre otra etapa. Para ellos el enemigo es Axel y Milei no existe, cuando está destruyendo todo. Una cosa es la inocencia de Cristina, otra pretender que nos metamos en el barro. Nosotros trabajamos para construir una alternativa para gobernar el país”, transmitió en los últimos días un integrante del Gabinete bonaerense. “Con Cristina no hay problema para hablar pero no en condiciones de sumisión sino en un pie de igualdad”, completó.

Desde ambos campamentos coinciden en algo, más allá de que cada uno señala al otro como el responsable de haber generado el problema: la interna por momentos se acelera y toma una dinámica preocupante, con ramificaciones en la Legislatura como los cruces entre Verónica Magario y los senadores kirchneristas Sergio Berni y Mario Ishii, o las acusaciones de vuelo bajo por redes sociales entre Juan Manuel Abal Medina y los camporistas Facundo Tignanelli y Emmanuel Santalla.

Del lado de la ex presidenta justifican la pelea en la necesidad de exponer la “ingratitud” de Kicillof –también hablan directamente de traición- más allá de lo personal en términos políticos, para marcarle la cancha de cara al proceso electoral. “Quiere quedarse con todo el capital político de Cristina, pero sin Cristina. La base del electorado es casi la misma. Nosotros le estamos mostrado que sin ella no va a poder”, lanzó a modo de advertencia uno de los dirigentes que aplaudió desde el escenario los embates de Máximo en Parque Lezama, aunque admitió cierta inquietud por el avance del conflicto.

“Nos encantaría que Kicillof sea candidato, sigo sosteniendo sus bondades políticas, pero no en estas condiciones. Por ahora toda la construcción política la está haciendo a base de la izquierda, el progresismo y todo ese albertismo residual”, blanqueó Berni las exigencias al gobernador en Urbana Play.

“Todo este problema se arma porque nadie conduce nada. Quien tiene que abrir los brazos y conducir es aquel que asuma la responsabilidad de ser candidato a presidente. Queremos un candidato que no reniegue de sus orígenes. El país necesita hombres con coraje y sin especulaciones”, apuntó el ex ministro de Seguridad bonaerense.

“Hay sectores del peronismo más preocupados por criticar a los compañeros que por criticar a Milei, que es el verdadero adversario y quien está destruyendo al país”, devolvió Bianco en Radio con Vos, y luego se encuadró en el “protocolo” para intentar bajar la tensión: “Es válido que cada sector tenga sus estrategias políticas y electorales, el gobernador planteó que este año es de construcción y el año que viene veremos el mejor método para las candidaturas”.

Sobre el reclamo de los meses que transcurrieron sin visitar a su ex jefa política en San José 1111, cerca de Kicillof aducen que en la última reunión de octubre “pasaron muchas cosas” que profundizaron la distancia y que luego “no hubo disposición” para encarar una conversación con las cuestiones para discutir y resolver “hacia adelante”, desde definiciones electorales a programáticas para un eventual nuevo gobierno peronista. “En la calle no nos preguntan por qué Axel no va a ver a Cristina, nos piden por mejoras en las condiciones de vida y que hay que ganarle a Milei”, remarcaron en La Plata.

Del otro lado rechazan los argumentos e insisten con la “ingratitud” de Kicillof. “Cuando él no la apoyó para presidir el PJ quedó claro que no era contra Máximo sino contra ella, y eso contribuyó a la situación de debilidad antes de que la metieran presa”, pasaron factura desde el kirchnerismo. Si había alguna expectativa de que las conversaciones del gobernador con el hijo de la ex presidenta para organizar el funeral del Indio Solari derivaran en un acercamiento, quedaron diluidas en pocos días.

Aun así las conveniencias políticas pueden pesar más que los rencores personales y, en otra de las contadas coincidencias, desde ambos bandos reconocen que el costo de un quiebre que favorezca la eventual continuidad de Milei sería demasiado alto. El fallido último gobierno del Frente de Todos agrega un desafío extra a esa posible unidad, por la necesidad de persuadir de que esta vez será distinto

Fuente: Clarin

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