En Cueste lo que Cueste anticipamos las condiciones a las que se medirá River en una noche copera. Ante un equipo de jerarquía menor, pero condiciones que le pueden jugar en contra, Eduardo Coudet tendrá su debut internacional en un año de transición para La Banda
El peso de la historia y el desafío de los viajes: River inicia su camino en la Sudamericana
River Plate aterriza en la Copa Sudamericana después de casi una década de protagonismo absoluto en la mesa principal del continente. No es un escenario cómodo para el "Millonario", pero la historia y la inversión del plantel lo empujan a una sola dirección: la obligación de levantar el trofeo el próximo 22 de noviembre.
El debut no será una alfombra roja. El equipo de Coudet deberá subir a los 400 metros de Santa Cruz de la Sierra para enfrentar a Blooming, en un viaje logístico desgastante que incluye escalas y el siempre traicionero factor climático. La última vez que el club de Núñez disputó este torneo fue en 2015, cayendo en semifinales ante Huracán; hoy, el contexto es de una presión asfixiante por recuperar el prestigio perdido.
Para River, la Sudamericana no es un premio consuelo, es una deuda de honor. Con figuras como Sebastián Driussi y el regreso de Lucas Martínez Quarta, el plantel tiene una jerarquía que triplica el presupuesto de la mayoría de sus rivales. Cualquier resultado que no sea llegar a la final será leído como un fracaso rotundo en un año donde la obsesión era la Libertadores.
El Chacho sabe que este torneo es el terreno ideal para reconstruir la mística ganadora: planea un mix entre titulares habituales y el rodaje de juveniles que necesitan "embarrarse" en canchas difíciles. La rotación será clave, pero el mensaje interno es claro: el escudo obliga a imponer condiciones en cualquier cancha de Sudamérica, ya sea en el llano o en la cima de los Andes.
La travesía en Bolivia es el primer test de carácter para un grupo que viene de recibir golpes duros en el plano local. Ganar en el Estadio Ramón Tahuichi Aguilera no solo daría tres puntos vitales en el Grupo G, sino que enviaría un mensaje de autoridad al resto de los competidores: el gigante está herido, pero sigue siendo el máximo candidato al título.
Fuente: Perfil