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Domingo, 05 abril 2026
Independiente ganó el clásico de Avellaneda por un gol de Ávalos y porque Maravilla erró todo

Independiente ganó el clásico de Avellaneda por un gol de Ávalos y porque Maravilla erró todo

El Rojo se quedó con el clásico gracias a su eficacia en los momentos clave: aprovechó la única clara que tuvo el goleador Gabriel Ávalos y capitalizó los errores de Racing, que desperdició un penal y una chance debajo del arco en los pies de Maravilla Martínez. Después de un primer tiempo friccionado y de escaso vuelo futbolístico, Independiente creció en la segunda etapa, fue práctico y festejó en el Estadio Libertadores de América. Este triunfo del Rojo es clave para meterse en zona de playof

La ecuación es simple: Independiente metió lo que Racing desaprovechó. Fue la diferencia más determinante que hubo en el clásico de Avellaneda. La vida, en definitiva, tiene mucho que ver con el provecho que uno le saca a las oportunidades. En el fútbol también: si desperdiciás un penal y si le errás a la pelota debajo del arco, lo más probable es que lo lamentes. Y si, por otra parte, le sacás rédito a las pocas situaciones claras que generaste, ahí hay un mérito.

El clásico que ayer ganó Independiente se podría definir a partir del rendimiento de los goleadores. El de Racing tuvo su peor partido desde que llegó a la Academia. Maravilla Martínez tuvo bajo su responsabilidad patear el penal en el primer tiempo, pero eligió picar la pelota, falló en el cálculo y se fue medio metro por encima del travesaño. Asumió un riesgo y le fue mal. La canchereada, que pudo haber tenido destino de poster, terminó en un pésimo recuerdo.

En el segundo tiempo, Maravilla tuvo la chance de reivindicarse. Un centro por derecha de Solari le cayó servido, frente a un Rodrigo Rey jugado, pero le erró a la pelota, que le pegó en el pie de apoyo y quedó servida para el arquero. Segunda frustración para el delantero de Racing.

Ávalos, en cambio, optó por la productividad. Tuvo una y terminó en gol. Pura eficacia. Un centro rasante de Montiel y el nueve que se anticipa y la puntea a la gloria.

Antes de estos momentos determinantes hubo algunas alternativas que no se concretaron. La más clara fue para el Rojo: Marcone lanzó un buen disparo desde el borde del área pero Facundo Cambeses se lució y la desvió al tiro de esquina.

El primer tiempo había sido lamentable. Friccionado, rústico, con pocas ideas. De hecho, sólo se jugaron 16 minutos de tiempo neto. Hasta que en el segundo los equipos reaccionaron. Racing arrancó más ambicioso, pero las situaciones terminaron en las limitaciones de Martínez.

Independiente levantó el nivel poco a poco y se fue acercando cada vez más al arco defendido por Cambeses. Así fue como llegó el gol de Ávalos y el delirio en el Libertadores de América-Ricardo Bochini. Un triunfo que además sirvió para ingresar a la zona de playoff. Y para sumar un partido más en el historial entre los grandes de Avellaneda.

El clásico de ayer será recordado por el penal que Maravilla Martínez picó y la tiró por encima del travesaño. Fue un punto de inflexión, porque era el final del primer tiempo y todo hubiese cambiado. Lo curioso es que un instante después del penal, cuando se levantó del suelo, el arquero de Independiente, Rodrigo Rey, salió a abrazar al delantero de Racing. “El guacho me la pica así y el primer reflejo mío es gritárselo. Cuando vi que se le venían todos, dije ‘pará, pará, pará’. Quedó ahí, son cosas del partido”, describió luego, ya con la alegría del triunfo. Y agregó, sobre la manera en que pateó: “Seguramente que él vio que esa era la mejor forma de definir. Gracias a Dios no le salió bien y nos permitió seguir cero a cero”. Luego, en el segundo tiempo, Maravilla erró otra abajo del arco. Y más tarde, Ávalos convirtió la que el 9 de Racing falló.

Fuente: Perfil

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