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Domingo, 30 agosto 2026
Internas por la comunicación: crece el enojo de Karina con Ravier y evalúan cambios para evitar nuevas polémicas

Internas por la comunicación: crece el enojo de Karina con Ravier y evalúan cambios para evitar nuevas polémicas

La hermana del Presidente no quiere al vocero que reemplazó a Adorni, pero tiene el aval de Javier Milei. Para evitar nuevas polémicas (como la que tuvo con el dólar o el rol de Oría) podrían espaciar las conferencias de prensa e incluso mandar algunas al interior.

Karina Milei no quiere saber nada con Adrián Ravier, el vocero que eligió su hermano, el Presidente. Pero aunque la gran mayoría de las decisiones políticas que se toman en el Gobierno pasa por su exclusiva responsabilidad, hay asuntos en los que elige no interferir. La continuidad del dirigente pampeano en el Gobierno es uno de ellos, a pesar de que nunca estuvo de acuerdo con su designación y que en la última semana una definición suya elevó la tensión interna con Santiago Caputo, una pieza clave para Javier Milei contra la que tampoco va a avanzar, al menos hasta que la reelección de su hermano sea una realidad.

Karina aborrece a Ravier. Le tiene desconfianza desde que resistió en su provincia a los delegados partidarios de Eduardo “Lule” Menem y considera que no era el ideal para suceder a Manuel Adorni, no solo en términos operativos sino por su comportamiento: el economista devenido en portavoz no se esfuerza por congraciarse con ella, según aseguran en el diverso ecosistema que la rodea. Y hasta recuerdan que en alguna ocasión llegó a excusarse de seguir sus lineamientos bajo el argumento de que los temas los habla sólo con Caputo. Un desafío que pocos funcionarios se animaron a hacerle cara a cara a la secretaria general, quien sin embargo decidió no gastar energía en correrlo: “Javier pone pocos funcionarios pero a los que mete, los banca hasta que él solo se cansa”, razonan en el karinismo.

Lo llamativo es que nadie del entorno de Caputo, incluso con quienes repasa los temas antes de cada conferencia de prensa, se hace cargo de Ravier. Y menos del desliz que cometió cuando confirmó que Caputo había sido desplazado de la comunicación digital a manos del cineasta Santiago Oría, un karinista de paladar negro que desde la campaña legislativa, luego de que explotara la interna con Las Fuerzas del Cielo, ayudó a multiplicar los recursos en redes de esa facción, además de acaparar todo lo relativo a la comunicación audiovisual de Presidencia.

Oría es uno de los consentidos de Karina. Tanto que fue “El Jefe” quien intercedió en su favor y obligó a Ravier a rectificarse con un posteo en redes sociales en el que aclaró que “no hubo ni hay ningún cambio en el organigrama de comunicación del Poder Ejecutivo, ni traspaso de responsabilidades entre áreas”.

Conocedor de que para Milei y puertas adentro de La Libertad Avanza la lealtad es un activo más cotizado que la capacidad de cada pieza, Oría buscó dejar en claro públicamente que no estaba detrás de esa filtración al agradecerle a Ravier por desmentir la información que había dado unas horas antes y que lo tenía como protagonista central. Acaso fue la forma de desligarse de las versiones previas.

Es que Karina hace un tiempo dio la orden expresa a su séquito de no mover fichas contra Caputo mientras el Gobierno intenta retomar la iniciativa, bajo la consigna de que la prioridad es la reelección de Milei. “Ella planteó que hay que hacer todo lo necesario para ganar la presidencial y creo que ese pragmatismo lo aplica a todo: a hacer un acuerdo con (Mauricio) Macri y hasta frenar a los propios que quieren a Santiago afuera”, decodificó una alta fuente del Gabinete.

De hecho, aunque todavía no fue anunciado, ahora cerca de la hermanísima aseguran que la comunicación de la campaña va a ser liderada nuevamente por Caputo: “Salvo que él no quiera, va a tener un rol muy importante. Ese es su expertise y el ámbito donde mejor se desempeña, así que no hay duda que el Presidente lo va a involucrar y que ella no va a poner reparos”, remarcan. No se trata de una definición menor: en varias ocasiones, Milei consideró decisivo el aporte del estratega y le atribuyó casi el mismo nivel de relevancia en su exitosa carrera rumbo a la Casa Rosada que a su hermana.

Así lo presenta en el capítulo 2 de su libro “La moral como política de Estado” que lanzará en los próximos meses y en el que Caputo y otros ministros como Federico Sturzenegger han colaborado activamente.

En medio del tembladeral que implicó la noticia de que era corrido de su área, que se sumó a su ausencia en la reunión de Gabinete, Caputo se refugió en su equipo e instó a que ninguno hablara con periodistas. Eso sí, reposteó un tuit que fue leído en clave interna: “Supongo que solo me sentaré aquí en un horror silencioso y veré cómo se desarrolla el desastre exactamente como predije".

Quienes más conocen al monotributista sostienen que “nada ni nadie lo hará dejar de ser incondicional a Milei” y que su obsesión es lograr que gobierne hasta 2031, pero que no convalidará decisiones que entienda que conspiran contra la causa libertaria. ¿Un ejemplo? “Si al Presidente lo quieren obligar a hacer un acuerdo con (Horacio Rodríguez) Larreta, no cuenten con él”, exageran.

El que no va a ser parte de la campaña es Ravier. Le darán una salida elegante, cuando en unos meses se concrete su candidatura a gobernador de La Pampa. Mientras, en el Gobierno evalúan acotar su influencia en la agenda política cambiándole el formato a las conferencias de prensa: sobre la mesa está la idea de hacerlas de manera más espaciada (hoy es una por semana) o, como se barajó cuando desembarcó, iniciar una ronda federal y llevarlas a distintos puntos del país.

“Capaz el formato cambie para que haya más oxígeno. Las últimas conferencias fueron muy duras y nos terminaron jugando en contra, nos corrieron del eje de lo que teníamos planificado”, reconocieron en Balcarce 50.

Fuente: Clarin

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