El trastorno afecta el movimiento y puede manifestarse durante años con señales sutiles. Cómo se detecta y qué opciones existen.
Qué es el Parkinson
El diagnóstico de Parkinson suele aparecer asociado a figuras públicas que hicieron visible una enfermedad muchas veces desconocida para gran parte de la población. En Argentina, uno de los casos más emblemáticos es el de Carlos “Indio” Solari, quien confirmó públicamente que convivía con este trastorno neurológico en 2016.
Se trata de una afección que afecta principalmente el control de los movimientos, aunque sus consecuencias pueden ir mucho más allá. Los síntomas varían de una persona a otra y su evolución no sigue exactamente el mismo camino en todos los pacientes.
A pesar de que todavía no existe una cura definitiva, los avances médicos permitieron mejorar de manera significativa la calidad de vida de quienes reciben el diagnóstico. La detección temprana, el seguimiento profesional y los tratamientos adecuados pueden marcar una diferencia importante en el día a día.
El exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota confirmó públicamente en marzo de 2016 que padecía Parkinson durante un multitudinario recital en Tandil. En aquel momento expresó que la enfermedad le estaba “pisando los talones”, una frase que quedó grabada en la memoria de sus seguidores.
La condición fue uno de los factores que influyeron en su alejamiento de los escenarios. Aun así, el artista continuó manteniendo contacto con su público mediante publicaciones, entrevistas esporádicas y distintos proyectos culturales. Recientemente, incluso, su entorno informó que se encontraba estable mientras realizaba controles médicos de rutina relacionados con su enfermedad.
El Parkinson es un trastorno progresivo del sistema nervioso que afecta principalmente las áreas del cerebro encargadas de coordinar el movimiento. La enfermedad se desarrolla cuando ciertas neuronas que producen dopamina comienzan a deteriorarse o morir. La dopamina es una sustancia química fundamental para transmitir señales entre distintas regiones cerebrales vinculadas con el movimiento corporal.
Aunque suele asociarse a personas mayores, no todos los casos aparecen en edades avanzadas. Existen pacientes que reciben el diagnóstico antes de los 50 años, aunque representan una proporción menor. Los especialistas todavía investigan las causas exactas. Se cree que interviene una combinación de factores genéticos y ambientales, aunque la influencia de cada uno puede variar según cada caso.
Uno de los desafíos es que los primeros síntomas pueden pasar inadvertidos. Muchas personas conviven durante años con señales leves antes de consultar a un profesional.
Las manifestaciones pueden ser diferentes entre pacientes. Algunas personas presentan alteraciones motoras desde el inicio, mientras que otras desarrollan primero síntomas menos evidentes.
Entre los signos más frecuentes aparecen:
Además de los síntomas motores, pueden presentarse otras manifestaciones que muchas veces generan sorpresa:
La complejidad del Parkinson radica en que no existe un único patrón. Dos personas con el mismo diagnóstico pueden experimentar realidades muy distintas.
Aunque actualmente no hay una cura definitiva, existen herramientas terapéuticas capaces de controlar muchos síntomas durante años. Los tratamientos suelen incluir medicación para aumentar o reemplazar la acción de la dopamina, además de programas de rehabilitación física adaptados a cada paciente.
La actividad física ocupa un lugar central. Caminar, realizar ejercicios de equilibrio, practicar gimnasia adaptada o participar en programas de fisioterapia ayuda a conservar movilidad y autonomía.
También pueden intervenir otros profesionales como fonoaudiólogos, terapeutas ocupacionales, psicólogos y neurólogos especializados en trastornos del movimiento.
En algunos casos seleccionados se evalúan procedimientos como la estimulación cerebral profunda, una técnica que puede contribuir al control de ciertos síntomas cuando los medicamentos dejan de ofrecer los resultados esperados.
Aunque durante mucho tiempo mantuvo en reserva su estado de salud, fue en 2015 cuando decidió hablar públicamente sobre el tema. Lo hizo durante una entrevista, donde reveló que atravesaba una enfermedad que condicionaba su vida cotidiana y que lo obligaba a alejarse de los escenarios por tiempo indefinido.
Sin mencionar en ese momento el diagnóstico exacto, Solari describió cómo convivía con el deterioro físico y emocional que le provocaba la enfermedad. “Hay días en que me quiero matar y hay días que ni se nota. Hay dolor, hay malhumor... Es la vida. Y esto es una cagada: he visto sufrir a la gente de una manera inmerecida. No tengo miedo. La curiosidad es más grande que el miedo”, expresó durante aquella entrevista.
Sus palabras generaron preocupación entre sus seguidores y marcaron la primera vez que el músico habló abiertamente sobre los problemas de salud que atravesaba.
Meses después, el 12 de marzo de 2016, durante un multitudinario recital en Tandil, el Indio confirmó ante miles de fanáticos cuál era la enfermedad que padecía.
“Se dice por ahí que tengo una enfermedad. Sí, es verdad, Mr. Parkinson viene pisándome los talones. Pero bueno. Así es la vida”, dijo desde el escenario.
Fuente: Ambito