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Viernes, 05 junio 2026
Un influencer italiano se apasionó por el Conurbano y recorre todas las canchas

Un influencer italiano se apasionó por el Conurbano y recorre todas las canchas

Riccardo Tafuro hace un año que se instaló en Buenos Aires y comenzó a recorrer el GBA con una mirada distinta a la del turismo tradicional. Nacido en Milán, muestra localidades como Banfield, Lomas de Zamora, Berazategui o Quilmes como destinos cotidianos llenos de historia, gastronomía y vida cultural.

Un influencer italiano se apasionó por el Conurbano y recorre todas las canchas

Riccardo Tafuro hace un año que se instaló en Buenos Aires y comenzó a recorrer el GBA con una mirada distinta a la del turismo tradicional. Nacido en Milán, muestra localidades como Banfield, Lomas de Zamora, Berazategui o Quilmes como destinos cotidianos llenos de historia, gastronomía y vida cultural.

Riccardo Tafuro llegó a la Argentina después de convivir con argentinos en Barcelona, impulsado por una mezcla de curiosidad, fascinación futbolera y ganas de vencer su miedo a volar. Lo que empezó como un viaje soñado para conocer el Monumental y vivir la cultura futbolera terminó convirtiéndose en una mudanza definitiva. Este mes se cumplió un año desde que se instaló en Buenos Aires y comenzó a recorrer el Conurbano con una mirada distinta a la del turismo tradicional.

Desde sus redes sociales @tafu.arg, el creador de contenido nacido en Milán muestra localidades como Banfield, Lomas de Zamora, Berazategui o Quilmes como destinos cotidianos llenos de historia, gastronomía y vida cultural. Sus videos, grabados en italiano con subtítulos en español, interpelan a muchos argentinos que descubren otra forma de mirar barrios que suelen quedar fuera de las guías turísticas.

La primera conexión de Tafuro con Argentina estuvo atravesada por el fútbol. Historiador de formación y fanático de las canchas, cuenta que durante años soñó literalmente con conocer estadios argentinos. “Yo soñaba con ir al Monumental, con vivir un partido de River y me decepcionó. Después fui a uno de Boca y me enamoré del club”, relata.

Pero el flechazo no fue solamente futbolero. También lo impactó la dimensión histórica y social del país. “Sabía que podía ver las rondas de las Madres de Plaza de Mayo, algo que yo había estudiado. Poder vivir algo tan intenso fue muy fuerte para mí”, explica. Esa mezcla entre pasión popular e historia política terminó de convencerlo de volver a Buenos Aires tiempo después para quedarse.

Riccardo disfruta de las previas de partido de los equipos. En este caso, con la barra de Defensa y Justicia de Florencio Varela.

Las similitudes con Italia aparecieron rápido. “La forma de hablar, de festejar, la tonada… me acuerdo bajar del avión y pensar: ‘Viajé 14 horas para llegar al mismo país del que venía’”, cuenta. Sin embargo, hubo detalles que lo sorprendieron más de lo esperado. “La cantidad de pizzerías fue un flash. Y las casas de pasta fresca también. Acá consumen muchísima pasta, tanto o más que nosotros”, asegura.

Su desembarco en el Conurbano Sur llegó casi por casualidad. Una amiga de Monte Grande lo invitó a recorrer la zona durante sus primeros días en el país y ahí descubrió “un universo” que lo atrapó. Desde entonces, comenzó a mostrar localidades alejadas del circuito turístico habitual. “Mucha gente de Capital te dice ‘no vayas a Lomas porque te chorean’, pero después vas y te decís: ‘Las Lomitas es igual de linda que Palermo Chico’”, sostiene.

Lejos de la mirada estigmatizante, Tafuro destaca el orgullo con el que los vecinos hablan de sus localidades. “La gente de Banfield, Lomas, Lanús o Quilmes es muy orgullosa de donde vive. No creo que no valoren lo lindo que tienen”, afirma.

El fútbol ocupa un lugar central en su experiencia argentina. Para Tafuro, el hincha argentino conserva una espontaneidad que Europa perdió hace tiempo. “Acá siento algo parecido a cómo debía vivirse el fútbol europeo en los 80 o los 90. En Europa ir a la cancha es carísimo y hay mucha persona que finge ser algo que no es y mucho influencer. Acá todavía hay una forma espontánea de vivirlo”, reflexiona.

Aunque reconoce que existen problemáticas que deberían discutirse más, como el racismo en las canchas, insiste en que la pasión argentina tiene una autenticidad difícil de encontrar en otros países. “El hincha argentino es tan espontáneo que a veces le sale algo cancelable, pero nace de un lugar genuino”, describe.

Tafuro conoció la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires. Si tuviera que diseñar un recorrido ideal para un europeo, incluiría una visita a una cancha de Racing o Independiente, un asado en Sarandí, café de especialidad en Las Lomitas y una obra en el Teatro Roma de Avellaneda o el Coliseo de Lomas.

Después de un año en el país, reconoce que ya incorporó costumbres argentinas a su vida diaria. “El mate es la principal. Tengo un equipo en casa y otro en la oficina”, cuenta. También cambió su manera de cocinar carne: “Antes la comía muy cruda y ahora del punto para arriba. Y no es negociable”.

Sus videos, además de recorrer barrios y canchas, buscan romper prejuicios sobre Argentina. “Europa cree que este es un país mucho más inseguro de lo que realmente es. Yo en Barcelona veía robos violentos mucho más seguido que acá”, asegura. La única vez que se sintió realmente expuesto, recuerda, fue en pleno centro porteño, cerca del Teatro Colón, cuando un hombre le exigió dinero.

Más allá de las diferencias culturales, Tafuro asegura que hay algo que lo sigue sorprendiendo de los argentinos: la solidaridad. “Son un pueblo muy generoso. Si pasa algo, no miran para otro lado”, sostiene. Y aunque admite que todavía le cuesta imaginarse tan lejos de Italia de forma definitiva, reconoce que Argentina ya ocupa un lugar central en su vida. “No pretendo demostrar nada con lo que hago, pero si alguien conoce un poco más este país gracias a mis videos, entonces ya es un éxito”, cierra.

Fuente: Clarin

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